La senadora morenista Ana Lilia Rivera Rivera vuelve a colocarse en el centro del debate público en Tlaxcala, esta vez no solo por sus tropiezos discursivos —como el reciente comentario viral donde aseguró que Taiwán forma parte de México, detonando burlas y críticas en redes— sino por la manera en que está llevando a cabo sus supuestas asambleas informativas.
DE LOS ENCUENTROS PRESENCIALES… A LA PANTALLA DEL CELULAR
Aunque en boletines oficiales se repite la narrativa de que la senadora camina el territorio, dialoga con comunidades y fortalece la “conciencia social”, la realidad percibida por numerosos habitantes es muy distinta.
En redes sociales y grupos vecinales se multiplican testimonios que aseguran que muchas de estas reuniones ya no son presenciales y que, en su lugar, Rivera está recurriendo a Zoom y encuentros virtuales, algo que ha incomodado a quienes esperaban verla de frente y plantearle dudas sin intermediarios.

Algunos asistentes incluso relatan que, tras acudir físicamente a puntos de reunión anunciados, se encontraron con que la “asamblea informativa” se realizaría en línea, lo que califican como una falta de respeto y una clara evasión al escrutinio público.
CIUDADANÍA DIVIDIDA Y CRECIENTE MOLESTIA
Este contraste entre el discurso institucional y la experiencia de la gente ha alimentado una percepción que gana fuerza:
que la senadora estaría evitando el contacto directo con la población para escapar a preguntas incómodas, críticas espontáneas o reclamos legítimos.
Aunque no existen reportes formales que confirmen que la modalidad virtual se haya convertido en norma, la conversación digital ya moldeó su propia narrativa:
Rivera estaría privilegiando la comodidad de la pantalla sobre la confrontación con el descontento social.

Y, en un contexto donde ella misma ha calificado críticas como “comentarios de estúpidos”, muchos interpretan esta transición al mundo virtual como una manera de reducir riesgos de confrontación pública.
UNA RESPUESTA OFICIAL QUE NO DESPEJA DUDAS
Hasta el momento, la senadora no ha abordado directamente estas críticas.
Su discurso se ha limitado a destacar la importancia de escuchar al pueblo, caminar Tlaxcala y promover la participación ciudadana.
Sin embargo, este mensaje choca con la percepción de quienes afirman que no la han visto físicamente en sus comunidades desde hace semanas.
El resultado es una creciente incongruencia entre lo que su oficina comunica y lo que la ciudadanía asegura experimentar.
UN PROBLEMA DE IMAGEN EN PLENA CARRERA RUMBO A 2027
Lo más delicado es que este debate surge en un momento clave para Rivera, quien figura en encuestas como una posible aspirante competitiva para las elecciones de 2027.
Pero mientras los números la colocan en posiciones favorables, en el terreno social crece la exigencia de mayor presencia física, diálogo real y rendición de cuentas sin intermediarios tecnológicos.
El reto está sobre la mesa:
sostener una aspiración política robusta mientras parte de la población percibe que la senadora prefiere el refugio de una videollamada antes que enfrentar el diálogo cara a cara.


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