- El Tri luchó hasta el último minuto y volvió a hacer creer a todo un país que la historia sí podía cambiar
El silbatazo final llegó y con él terminó la aventura de la Selección Mexicana en el Mundial 2026. El conjunto dirigido por Javier Aguirre cayó 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final, poniendo fin a una campaña que, más allá del resultado, devolvió la ilusión a millones de mexicanos.
Durante gran parte del encuentro disputado en el Estadio Ciudad de México, el Tricolor mostró personalidad, entrega y carácter. Aunque Inglaterra aprovechó errores defensivos para marcar diferencia con las anotaciones de Jude Bellingham y Harry Kane, México jamás bajó los brazos.
Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez encendieron nuevamente la esperanza de una remontada histórica. El equipo peleó cada balón, corrió hasta el último segundo y jugó con el corazón, pero el tiempo no alcanzó para cambiar el destino.
La eliminación duele, pero también deja un mensaje distinto al de otras Copas del Mundo. Este México rompió una racha de 40 años sin ganar un partido de eliminación directa, consiguió su mejor actuación mundialista desde 1986 y llegó invicto a la fase de nocaut, además de mantener su portería imbatida durante cuatro partidos.
Más allá de los números, la Selección logró algo que no se mide en estadísticas: devolvió la esperanza a un país entero.
Durante semanas, plazas públicas, hogares, escuelas, restaurantes y calles se llenaron de familias celebrando cada triunfo. Miles de personas volvieron a reunirse frente a una pantalla para apoyar al Tricolor y creer que, esta vez, la historia podía ser diferente.
En redes sociales nació una frase que terminó convirtiéndose en un símbolo: “¿Y si sí?”. Un mensaje que pasó de ser una pregunta a convertirse en la ilusión de millones de mexicanos.
Esta vez no hubo pase a cuartos de final, pero sí un equipo que dejó todo en la cancha y recordó que el fútbol también se trata de unir a un país y hacer soñar a toda una generación.


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