En San Pedro Ecatepec, ejidatarios y beneficiarios de Sembrando Vida trabajan para recuperar 60 hectáreas afectadas; hasta ahora, unas 20 han sido restauradas.
El bosque no vuelve con la primera lluvia ni con el primer árbol plantado. En San Pedro Ecatepec, comunidad de Atlangatepec, la recuperación del Cerro del Aire y de las tierras ejidales es una tarea que comenzó después de los incendios de 2018 y que, ocho años después, todavía continúa.
Durante septiembre, hombres y mujeres de la comunidad regresaron a La Retoñera, uno de los predios de uso común del ejido, para continuar con labores de restauración, conservación y mantenimiento.
De acuerdo con información de los participantes, alrededor de 60 hectáreas han sido consideradas dentro de las acciones de recuperación, de las cuales aproximadamente 20 ya han sido restauradas. En las restantes continúan los trabajos para recuperar el suelo y la cobertura vegetal.
El proceso no ha sido sencillo. Las plantas deben enfrentar estiaje, heladas, lluvias intensas y fuertes vientos, condiciones que pueden provocar que una parte de los árboles recién plantados no sobreviva.
Por ello, los habitantes insisten en que reforestar es apenas el primer paso. Después viene una tarea todavía más larga: cuidar las plantas, limpiar los terrenos, reponer los ejemplares que no sobreviven y proteger las zonas restauradas.
En esta labor también participan beneficiarios de Sembrando Vida, principalmente mediante viveros comunitarios, unidades de producción, sistemas agroforestales y acciones de conservación.
En La Huerta, uno de los viveros comunitarios, captan agua de lluvia y producen árboles forestales y frutales. Parte de las plantas se utiliza en las labores de restauración y otra se destina a escuelas, parques y jardines de comunidades del municipio.
Los propios ejidatarios también han impulsado plantaciones de pino y otras especies, mientras que en distintos puntos se han colocado magueyes y habilitado brechas cortafuego para contribuir a la conservación del territorio.
En La Retoñera se han plantado especies como cedro blanco, encino y sabino, entre otras.
La recuperación también tiene una dimensión de tiempo. Un árbol puede plantarse en un día, pero un bosque necesita años para recuperar su cobertura y décadas para consolidarse.
Por eso, en San Pedro Ecatepec cada planta que sobrevive representa un avance. Las aproximadamente 20 hectáreas recuperadas son un resultado concreto, pero también recuerdan que todavía queda una parte importante del territorio por restaurar.
Ocho años después del fuego, la comunidad sigue regresando al monte. Porque recuperar un bosque no es cuestión de una temporada: es una tarea de años.


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