Dicen que dormir mientras viajas es un lujo… hasta que te cuesta miles de pesos. Un pasajero en San Andrés Cholula, Puebla, pidió un taxi por aplicación y todo parecía normal… hasta que olvidó revisar algo crucial: el destino. Spoiler: ¡era Veracruz!

Con la tarifa dinámica disparada y la dirección puesta en la “calle 5 de Mayo” (pero en otro estado), el viaje comenzó. El conductor, precavido, quiso confirmar, pero el pasajero, confiado y algo fastidiado, insistió: “Tú solo maneja, yo sé lo que hago”. Resultado: manos al volante y el pasajero… a dormir.

Lo que vino después fue digno de película: despertó no en Cholula, sino frente al malecón de Veracruz. Entre el susto y la confusión, reclamó al chofer, pero este solo mostró el celular: “Amigo, tú pusiste el destino”.

El descuido le salió caro: ¡8 mil 400 pesos de siesta! Al conductor le quedaron unos 6 mil 500 después de casetas… y una historia que contar en cada reunión.

MORALEJA:
Antes de cerrar los ojos en un viaje, revisa bien tu destino, la tarifa y, sobre todo, sé amable con tu conductor. Porque una siesta mal calculada… puede costarte más que un boleto de avión.

Con información de Azteca Sonora


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