Este 12 de diciembre, México palpita al ritmo de la fe. Como cada año, miles de peregrinos de todo el país recorren caminos enteros —muchos durante días— para llegar a la Basílica de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac, donde se venera la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y Emperatriz de América.

Con profunda devoción, familias, jóvenes, adultos mayores, ciclistas, danzantes y caminantes avanzan hacia el santuario para agradecer los milagros recibidos, pedir por su salud, su familia o un nuevo comienzo, o simplemente para poner sus vidas bajo el amparo de la Virgen Morena. Es un acto de fe que año con año une a millones de mexicanos.

La celebración recuerda el momento en que, según la tradición católica, la Virgen María se apareció a Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el Tepeyac en 1531, dejando su imagen milagrosamente impresa en la tilma del humilde indígena. Aquella última aparición ocurrió precisamente un 12 de diciembre, día en que pidió la construcción de un templo donde pudiera derramar sus bendiciones sobre el pueblo.

Hoy, casi cinco siglos después, su mensaje sigue más vivo que nunca: consuelo, esperanza y amor. La Basílica de Guadalupe es uno de los recintos religiosos más visitados del mundo, y este día se convierte en el corazón espiritual de México.

León, Guanajuato a 14 de septiembre de 2024. Detalle de virgen de Guadalupe, durante el partido correspondiente a la jornada 7 del torneo Apertura 2024 de la Liga BBVA MX, entre los esmeraldas de León y la máquina celeste del Cruz Azul, realizado en el estadio León. Foto/ Imago7/Sebastian Laureano Miranda

Para los católicos, el 12 de diciembre no es solo una fecha en el calendario:
es un encuentro con la fe, con las raíces y con la Virgen que acompaña y protege a millones de familias mexicanas.


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