En la política mexicana, los números suelen hablar más fuerte que los discursos. La más reciente encuesta de Consulta Mitofsky lo confirma: Salvador Santos Cedillo, presidente municipal de Huamantla, se posiciona como uno de los alcaldes mejor evaluados del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) a nivel nacional. Con una aprobación del 51.2 por ciento, empatado con el alcalde de Rioverde, San Luis Potosí, se ubica en el segundo lugar.

No es un dato menor. En un estado como Tlaxcala, donde la competencia política suele estar marcada por inercias partidistas, el que un joven político repita mandato y además escale en las mediciones nacionales de aprobación habla de un fenómeno que trasciende los límites de su municipio y del estado. Santos Cedillo no solo venció dos veces consecutivas al mismo rival de Morena, Carlos Pimentel; también ha conseguido construir una narrativa de gestión cercana y efectiva, que sí conecta con la ciudadanía.

Los datos de Mitofsky, también lo colocan en la posición número 41 del ranking nacional de alcaldes, una clasificación considerada como “alta” y que marca un contraste significativo con otros ediles tlaxcaltecas, quienes aparecen rezagados en los lugares 134, 147 y 150. Esa diferencia, más que un simple número, refleja la brecha entre gobernar con resultados palpables y hacerlo con buenas intenciones.

Huamantla, bajo su administración, ha mantenido la denominación de “Pueblo Mágico”, pero no como un título decorativo, sino como un motor de desarrollo. A ello se suman obras de impacto social, la consolidación del municipio como Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, y una feria de agosto que ha sabido potenciar lo taurino, lo cultural y lo gastronómico, convirtiéndose en un imán regional para el turismo y la derrama económica.

El estilo de Santos Cedillo es claro: resultados antes que pretextos. Y aunque para algunos su ascenso pueda parecer prematuro o efímero como las alfombras tan representativas de Huamantla, la encuesta lo retrata como un político con respaldo real, más allá de las estructuras partidistas. La ciudadanía lo respalda porque ha sabido darle un nuevo rostro a un municipio con profundas raíces, pero también con enormes desafíos.

Que no sorprenda, entonces, si en los próximos años su nombre comienza a sonar en escenarios políticos de mayor calibre. La historia reciente demuestra que los liderazgos locales bien evaluados se convierten en cartas fuertes en la competencia estatal y nacional. En ese sentido, Santos Cedillo sigue haciendo la tarea y los números lo respaldan.



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